La muerte de Patrick Stewart ha suscitado homenajes no solo al actor, sino también a Jean-Luc Picard, el capitán que interpretó en Star Trek: La nueva generación. El personaje, sostiene el artículo, representaba un ideal de liderazgo público basado en la claridad moral, la tolerancia y el respeto por los derechos individuales: cualidades que, a su juicio, están desapareciendo de la vida política estadounidense.

La serie, emitida entre 1987 y 1994, presentaba una visión optimista del futuro. Picard se distinguía del más audaz capitán James T. Kirk y encarnaba a un líder reflexivo y culto, que valoraba la diplomacia sin rehuir los conflictos necesarios. Su autoridad conllevaba obligaciones y, señala el artículo, la cadena de mando nunca justificaba la injusticia.

Ese enfoque se aprecia con especial claridad en «The Drumhead», un episodio de 1991 sobre una investigación por un presunto sabotaje a bordo de la Enterprise. A medida que se extienden las sospechas y se señala a un oficial inocente por su ascendencia, Picard cuestiona los excesos de la investigación y arriesga su reputación y su libertad para defender las libertades individuales. Advierte que las primeras restricciones a la libertad de expresión y a otras libertades pueden desencadenar una sucesión de abusos.

El compromiso de Picard con los principios era fundamental para los dilemas morales de la serie. A menudo, los episodios giraban en torno a debates sobre la justicia y la responsabilidad, en los que el capitán sopesaba reivindicaciones contrapuestas en lugar de buscar su propio beneficio. Era comandante y estadista, pero también un erudito interesado en la literatura, la historia, la arqueología, el arte y la música. La interpretación de Stewart, dice el artículo, hizo que esta figura idealizada pareciera humana y convincente.

El creador de Star Trek, Gene Roddenberry, describió a Picard como el producto de una civilización que había madurado tanto moral como tecnológicamente. Stewart dio vida a esa visión al retratar a un líder capaz de comandar en combate, defender los derechos de su tripulación y buscar la comprensión mediante la razón.

El artículo vincula el atractivo del personaje con el optimismo de la época en que se emitió La nueva generación, cuando muchos creían que la humanidad podía progresar de manera constante. La Federación Unida de Planetas ofrecía una visión de cooperación entre pueblos diversos, unidos por valores compartidos y un compromiso con la paz y la libertad. El autor contrapone esa esperanza a la dificultad actual de creer que tales ideales puedan prevalecer.

La influencia de Picard, concluye el artículo, perdura gracias al personaje al que Stewart dio vida. El consejo de un admirador resume el atractivo duradero de su ejemplo: cuando no sepas cuál es la decisión correcta, piensa en lo que haría el capitán Picard.

Fuentes: Rolling Stone.