Lucía Caraballo afirma que comprender a las personas, incluidos los personajes con los que puede estar en desacuerdo, es fundamental en su trabajo como actriz. Trata de abordar cada papel sin prejuicios, centrándose en lo que el personaje hace, siente y quiere, en lugar de definirlo mediante adjetivos.
La intérprete, nacida en Madrid, comenzó a bailar y actuar a los ocho años. Más tarde participó en proyectos como ‘Estoy vivo’, ‘Me gusta conducir’ y ‘Animal’, la serie que contribuyó a darle un mayor reconocimiento. A los 27 años, se describe como una joven veterana y afirma que su carrera ha avanzado gradualmente, con cada proyecto conduciendo al siguiente.
Caraballo promociona ahora la película ‘La maleta’ y se prepara para rodar su primer papel protagonista importante. También ha cambiado recientemente el color de su pelo para una próxima comedia dirigida por un cineasta conocido, aunque todavía no puede hablar del proyecto.
La actriz afirma que la curiosidad es esencial en su profesión. Lee, ve películas y teatro, observa a la gente e intenta mantener abierta su atención al mundo que la rodea. También atribuye a sus padres el haber apoyado sus ambiciones, al tiempo que le permitieron tener libertad para equivocarse. A los 18 años se marchó a Londres con la intención de quedarse dos meses y acabó permaneciendo más tiempo del previsto.
Caraballo reconoce que ha tenido una considerable dosis de buena suerte, incluida una familia estable, amistades cercanas y la oportunidad de trabajar en una profesión difícil. También señala el apoyo de directores y compañeros. Borja Cobeaga la recomendó a Víctor García León y Aitor Gabilondo, lo que la ayudó a conseguir un papel en ‘Animal’.
Recuerda que aprendió mucho mientras trabajaba en ‘Me gusta conducir’, donde compartió protagonismo con Juan Diego Botto. Aunque los elogios la incomodan, afirma que la experiencia fue importante porque la trataron como a una igual y la animaron a aportar sus propias ideas.
Más allá de la interpretación, Caraballo habla abiertamente de la vivienda, la política y la importancia de defender las identidades de las personas. Apoya la idea de que la vivienda es un derecho y afirma que se habría unido al campamento de protesta de sus amigos en la Puerta del Sol de Madrid. También dice que intenta mantenerse informada, escuchar opiniones diferentes y creer en el diálogo, siempre que respete la tolerancia y los derechos.
Para ella, negar las identidades y promover el odio son límites claros. Distingue entre intentar comprender a las personas y justificar sus actos, y rechaza la idea de que los mensajes destinados a fomentar el odio deban estar protegidos como libertad de expresión.
Caraballo también destaca su relación con Luis Zahera, su compañero de reparto en ‘Animal’. Afirma que él le dio espacio para crecer profesionalmente y la trató como a una igual, ayudándola a no sentirse abrumada por trabajar junto a alguien a quien admiraba. Lo describe como un amigo, un compañero y parte de su familia.
Fuentes: El País Cultura.