«Feito Pipa», de Allan Deberton, se centra en Gugu, interpretado por Yuri Gomes, un niño que disfruta de una infancia despreocupada con su abuela Dilma, interpretada por Teca Pereira. Ella le brinda afecto y libertad para explorar sus intereses en el fútbol y el baile. Esa vida cambia cuando empeora su Alzheimer y la ingresan en un centro de cuidados, por lo que Gugu se muda con su padre, interpretado por Lázaro Ramos.

El padre aparece como una presencia potencialmente amenazante, aunque repite una y otra vez que quiere a su hijo. La conocida imagen de Ramos en pantalla añade ambigüedad a la interpretación. El padre intenta entablar una relación con Gugu, incluso enseñándole a conducir una motocicleta, pero su cercanía se siente forzada. Gugu también conoce a su media hermana menor, una relación que la película podría haber aprovechado para explorar los distintos vínculos del padre con sus hijos.

En cambio, la historia se centra en la ansiedad del padre respecto de la sexualidad de Gugu. Interpreta señales corrientes como indicios de que su hijo podría ser gay, y sus sospechas dan lugar a la represión justo cuando Gugu pierde el apoyo de su abuela. La reseña señala que la madre y la madrastra del niño están ausentes de la historia, mientras que el padre se convierte en su principal fuente de afecto que aún le queda.

La película es un melodrama más directo que el primer largometraje de Deberton, «Pacarrete», que equilibraba la comedia con el drama y estaba arraigado en la ciudad de Russas, en Ceará. «Feito Pipa» se concentra en el conflicto entre un hijo y las expectativas sociales, pero ofrece pocos detalles precisos sobre el lugar donde transcurre la historia o las circunstancias sociales de los personajes. La casa de la abuela, por ejemplo, parece más un decorado que un espacio habitado, y la fotografía aporta pocos rasgos distintivos a los lugares.

La reseña sostiene que centrarse en el tema principal va en detrimento de una caracterización más completa y de un mundo más concreto. También compara «Feito Pipa» con «Cuando el amor es cruel», de Luigi Comencini, otro melodrama entre padre e hijo, y con «Vicentina Pede Desculpas», de Gabriel Martins, cuyos personajes se presentan como negros y habitantes de las afueras. En comparación, «Feito Pipa» podría transcurrir entre personas de muchos orígenes y lugares.

Pese a estas limitaciones, la reseña describe como eficaz el desarrollo narrativo de la película. Sugiere que un escenario definido con mayor precisión y unos personajes más desarrollados podrían haber aportado más desmesura e intensidad al melodrama sin perjudicar la progresión de la historia.

Fuentes: Folha Ilustrada.