Cristina Fernández Cubas dijo que todavía estaba asimilando haber recibido el Premio Cervantes cuando habló en Barcelona. La escritora, de 81 años, describió la noticia como una sorpresa absoluta: estaba en casa viendo una película cuando respondió a una llamada de un número desconocido y se enteró del resultado por boca del ministro de Cultura de España.
Fernández Cubas acogió el reconocimiento como un homenaje no solo a su obra, sino también al cuento como forma literaria. Cuando empezó a publicar en la década de 1980, dijo, el género despertaba poco interés entre las editoriales. Agradeció a la editora Beatriz de Moura el apoyo que brindó a sus primeros libros de cuentos, entre ellos «Mi hermana Elba» y «Los altillos de Brumal».
Comparó escribir un cuento con actuar como artista de circo sin red de seguridad. A diferencia de una novela, explicó, un cuento depende de mantener la tensión de principio a fin y puede perder su efecto si el escritor deja que se apague la chispa inicial. La contención también es esencial: lo que un cuento deja sin decir importa tanto como lo que pone en la página.
La autora dijo que no tiene una fórmula fija para escribir y que aborda cada cuento como una nueva aventura. Ahora escribe sobre todo por las mañanas, tras dejar atrás la rutina nocturna que una vez comparó con la de un vampiro. También dijo que escribe para vivir las historias, no para ganar premios, y que el proceso la ayuda a descubrir cosas sobre el comportamiento humano.
Aunque su obra suele asociarse con la fantasía y el terror, Fernández Cubas la describió, en cambio, como «inquietante». Dijo que esa sensación debe estar presente en sus propios textos para que estos lleguen a los lectores. También recalcó que el cuento es un género por derecho propio, no un paso previo a la novela, aunque ha publicado tres novelas.
Fernández Cubas es la séptima mujer en recibir el Premio Cervantes. Dijo que la distinción la había sorprendido y celebró el reconocimiento de las escritoras; entre las destacadas autoras españolas que la precedieron mencionó a Ana María Matute, Carmen Martín Gaite y Carmen Laforet. Aún no ha decidido qué dirá en su discurso de aceptación, pero señaló que quizá reflexione sobre su propio camino hasta la lectura de «Don Quijote».
Fonti: El País Cultura.