«Notte eretica», de Alessandro Baricco, atrajo a un numeroso público al Teatro Carlo Felice de Génova para emprender un viaje inverso por la música en busca de lo que la actuación presentó como su esencia más fundamental: el sonido. El espectáculo, inspirado en su reciente libro «Breve storia eretica della musica», se montó bajo la dirección creativa de Gloria Campaner y con la organización de Gog.

La Orchestra Canova ya estaba en el escenario cuando llegó el público, con el director Enrico Saverio Pagano en el podio. Los distintos sectores de la orquesta se turnaron para ensayar pasajes del preludio de «Parsifal», de Wagner. Cuando Baricco entró, Pagano dio comienzo a la obra completa.

A continuación, la actuación retrocedió por la historia de la música al reducir gradualmente el número de intérpretes en el escenario. Desde «Parsifal», Baricco pasó a la Quinta sinfonía de Beethoven, la obertura de «Las bodas de Fígaro», de Mozart, y un concerto grosso de Corelli. A medida que el conjunto se reducía, el programa fue desplazando su atención de los instrumentos orquestales a la voz humana.

Ocho cantantes del Intende Voci Ensemble interpretaron «Sicut cervus», de Palestrina. El recorrido concluyó con el canto gregoriano, después de que la actuación también dejara de lado la estructura polifónica. Baricco presentó esta progresión como un regreso al sonido en sí, al que describió como un elemento inmaterial que precede a la composición y la estructura musicales.

La presentación también vinculó la armonía musical con la idea de un orden universal, aludiendo a una concepción pitagórica de la música. El relato dejó preguntas abiertas para el público, entre ellas cómo definir la evolución o el progreso cuando cada época aplica criterios distintos. La actuación recibió calurosos aplausos.

Fuentes: ANSA Cultura.