Los museos de Alemania no son solo instituciones culturales, sino también herramientas de participación internacional. La Agencia del país para la Cooperación Internacional entre Museos trabaja con museos de Alemania y del extranjero para promover intercambios, compartir conocimientos especializados y estrechar relaciones a través del arte.
Una de las instituciones menos conocidas del país es el Museo Brücke de Berlín, situado junto a un pequeño bosque en Dahlem. Inaugurado en 1967, alberga una de las mayores colecciones de arte expresionista alemán del mundo, con obras de Karl Schmidt-Rottluff, Erich Heckel y Ernst Ludwig Kirchner, miembros del movimiento Die Brücke.
El museo combina obras fundamentales del movimiento con arte contemporáneo expuesto en el bosque que lo rodea. La colección incluye “Paseo”, de Schmidt-Rottluff, y “Desnudo peinándose”, de Kirchner; entre las esculturas al aire libre hay obras de Jenny Kendler y El Conde de Torrefiel. David Bowie también visitó el museo en busca de inspiración en su entorno bucólico.
El Museo Brücke es uno de los 6.673 museos de Alemania. En 2024, el país registró 107 millones de visitas a museos, según un informe del Instituto de Investigación Museística. Una encuesta independiente, que abarcó 2023, reveló que el 56,7 % de los museos recibió menos de 5.000 visitantes, mientras que el 5 % acogió a más de 100.000.
Creada hace tres años por el Gobierno alemán, la Agencia para la Cooperación Internacional entre Museos asesora a instituciones municipales y estatales sobre cómo aumentar su visibilidad. Ofrece financiación para intercambios internacionales de colecciones y especialistas, asesora a museos extranjeros que buscan ampliar su alcance internacional y ayuda a las instituciones a fortalecer sus finanzas. La agencia está vinculada al Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania.
Su directora, Silke Krummel, describe la diplomacia museística como una forma de crear conexiones significativas que van más allá de los intercambios económicos y políticos. Los museos, afirma, pueden contar historias y abordar cuestiones importantes a través de los objetos, y ejercer «poder blando» al persuadir a las personas sin recurrir a la fuerza.
Según una encuesta del Instituto de Investigación Museística publicada hace dos años, los museos de Alemania ocupan puestos destacados en cuanto a la confianza pública. Solo quedaron por detrás de la familia y los amigos, y por delante de la ciencia y los medios de comunicación. Krummel afirma que los museos pueden ayudar a contrarrestar el chovinismo, la manipulación y la desinformación a medida que crece el interés nacional propio.
La agencia también apoya la circulación de exposiciones y el préstamo de obras a otros países, y conecta a especialistas de distintas naciones. Su objetivo declarado es dar más visibilidad a los museos como actores diplomáticos y mostrar la calidad y variedad de sus colecciones.
Este trabajo se desarrolla en paralelo al creciente debate sobre la devolución de objetos culturales expoliados durante el dominio colonial o sacados de contrabando, en épocas más recientes, de sus países de origen. Alemania ha creado un organismo para recibir solicitudes de restitución. En Stuttgart, el Museo Linden, conocido por su colección etnológica, llegó a un acuerdo con Nigeria para devolver objetos culturales saqueados en el siglo XIX.
Krummel afirma que la restitución exige diálogo: las instituciones deben escuchar y comprender tanto qué contienen sus colecciones como cuáles son las expectativas de los museos y las comunidades asociadas.
Fuentes: Folha Ilustrada.