El canto de los pájaros y la voz humana comparten varios patrones acústicos, entre ellos ritmos predecibles, cambios moderados de tono y una tendencia a alargar el sonido final de una frase, según un estudio publicado en la revista Science el 29 de octubre.
Los investigadores analizaron más de 74.500 elementos vocales de unos 5.900 cantos pertenecientes a 367 especies de aves. Los compararon con más de 15.000 elementos del habla y el canto humanos, organizados en más de 800 frases en 52 idiomas.
El estudio reunió a investigadores de instituciones como la Universidad McGill, en Canadá, y el Imperial College de Londres, en el Reino Unido. Algunas grabaciones de aves procedían de Xeno-canto, una plataforma que recopila grabaciones de animales aportadas por personas de distintos países. Las grabaciones de campo disponibles públicamente permitieron al equipo comparar vocalizaciones de una amplia variedad de especies.
Los investigadores también examinaron si la capacidad de aprender vocalizaciones estaba relacionada con los patrones compartidos. Algunas aves, entre ellas los pájaros cantores y los colibríes, aprenden vocalizaciones escuchando a otros. En grupos como los suboscinos y los chotacabras, la producción vocal depende predominantemente de mecanismos innatos.
Aunque el habla y el canto humanos implican aprendizaje, los resultados no mostraron una relación sistemática entre el aprendizaje vocal y los patrones acústicos analizados. Por tanto, los hallazgos sugieren que el aprendizaje no es necesario para que surjan estas similitudes.
La comparación no demuestra que los humanos aprendieran a hablar o cantar imitando a los pájaros. En cambio, los resultados señalan patrones compartidos y son compatibles con la posibilidad de que las limitaciones o los mecanismos implicados en la producción de sonidos vocales lleven a distintas especies a desarrollar soluciones similares.
La investigación contribuye a la biomusicología, un campo que combina la biología evolutiva, la neurociencia y los estudios musicales para investigar los fundamentos de la musicalidad. Otros trabajos también han comparado las vocalizaciones de las aves con técnicas musicales. Un artículo de 2021 sobre el sinsonte describió cambios graduales de timbre, tono y duración que se asemejan a variaciones sobre un tema, aunque advirtió que no se debe considerar que el ave compone con las mismas intenciones que un músico humano.
Los hallazgos también ofrecen una forma de escuchar con más atención el canto de los pájaros: los sonidos repetidos, las pausas y los cambios en una llamada pueden resultar más fáciles de percibir si se escuchan como frases organizadas. Revelan puntos de coincidencia acústica sin equiparar las vocalizaciones de las aves con la música humana.
Fuentes: Folha Ilustrada.