Isabel Allende ofrece a los lectores una mirada a su proceso creativo en «La parola magica. Una vita scritta», publicado por Feltrinelli en una traducción de Elena Liverani. En parte autobiografía y en parte clase magistral, el libro explora por qué la escritura se ha convertido tanto en una disciplina como en una necesidad para la autora de «La casa de los espíritus».

Allende cuenta que, desde 1981, cada año se sienta a su escritorio el 8 de enero para empezar un nuevo libro, por disciplina y, añade, por superstición. Ese día de 1981 recibió una llamada en la que le informaron de que su abuelo se estaba muriendo en Chile. Empezó a escribirle una carta, que se convirtió en «La casa de los espíritus».

«Escribir es como meditar», dice Allende en el libro. En soledad, recuerda y oye voces, y a veces siente que la visitan espíritus —o quizá musas—. Describe la escritura como el mundo que la define y dice que olvida aquello que no escribe.

A través de un relato íntimo de su trabajo, Allende comparte sus rituales, dificultades, errores y éxitos, junto con las dificultades y alegrías de su vida. El libro considera la escritura como una forma de escuchar la memoria, afrontar el dolor y poner orden en el desorden de la vida.

Allende nació en Lima en 1942 y vivió en Chile hasta 1973; más tarde residió en Venezuela y en Estados Unidos, donde vive actualmente. Sus libros se han traducido a más de 42 idiomas y han vendido más de 80 millones de ejemplares en todo el mundo.

Fuentes: ANSA Cultura.