'Antonio Vega. Entre el espacio y el tiempo', un nuevo libro sobre el compositor de pop español de Jordi Tormo, ha sido publicado por Muzikalia con la bendición de la familia Vega. Según una columna de El País publicada el 2 de noviembre, el volumen reúne páginas de diario, poemas, notas y fragmentos inéditos en una miscelánea dirigida a los admiradores del músico, que murió en 2009 y nació en 1957.
El libro también incluye testimonios de más de una docena de colegas, presentados en términos laudatorios. La columna discrepa de ese enfoque y sostiene que Vega ya está protegido por varios anillos de mito: ejecutivos discográficos que podrían haberse desesperado ante sus evasivas pero que nunca abandonaron el lenguaje del genio, músicos que cierran filas en torno a un colega caído y fans que sostienen una imagen romántica del hombre que no coincide con la realidad.
El artículo sitúa a Vega como el ejemplo más obvio del pop español del «consentido», una figura latinoamericana que describe como el artista tan querido que incluso sus errores más evidentes son tolerados. También señala que Vega rechazó la descripción ordenada de él como un chico triste y solitario. El libro de Tormo, dice la columna, detalla una existencia nómada: numerosas casas en el campo y la ciudad, además de hoteles en los que se alojó por temporadas. Ninguna de ellas duró mucho, añade, y observa que los incendios suelen acompañar a los consumidores de ciertas sustancias debido a su tendencia a perder el conocimiento. Vega, según el texto, disimulaba esa vida inquieta tras un aire de afable perplejidad, contando con que quienes lo rodeaban eran demasiado respetuosos para nombrar el elefante en la habitación.
Según la columna, mentía cuando era necesario y lo hacía bien. Empujado a hacer dúos, se tragaba sus objeciones en público pero arremetía contra algunos de esos supuestos colaboradores fuera del micrófono, con una clara conciencia de su propio valor. No se inmutó al enterarse de que 'Lucha de gigantes' aparecía en 'Amores perros', el debut de Alejandro González Iñárritu, y no hizo ningún esfuerzo por ver la película: su única preocupación era cuándo llegarían las regalías. Su trayectoria musical, continúa el texto, mostró una notable capacidad de reciclaje, ya que un fanático del rock progresivo encontró un lugar en la new wave. En casa, con una guitarra acústica, era más probable que tocara 'Roundabout' de Yes que 'Alison' de Elvis Costello, y su primo Nacho García Vega revela que 'Chica de ayer' nació como una suite instrumental de más de 12 minutos.
Vega solía justificar sus conciertos en locales pequeños como una búsqueda de intimidad con sus seguidores, aunque en momentos sinceros admitía que se trataba de sacar dinero fuera de la vista de la autoridad fiscal. La columna lo resume como un superviviente nato que adaptó su forma de vivir a las exigencias de sus hábitos, lo que explica por qué, a medida que avanzaban los años ochenta, abandonó la vida nocturna de Madrid. Una pequeña plaza, la plazuela Antonio Vega, lleva ahora su nombre en el borde del barrio de Malasaña por concesión municipal. El veredicto de la columnista: le habría parecido hilarante.
Fuentes: El País Cultura.