El anuncio de un próximo libro escrito con inteligencia artificial generativa ha reavivado el debate sobre el papel de la IA en la literatura. Frédéric Martin, director de Robert Laffont, anunció el proyecto el 26 de octubre, mientras que a principios de mes se creó un concurso literario dedicado al uso de la IA bajo el nombre de Pascal, el filósofo y matemático del siglo XVII.

En una columna publicada por Le Monde, el escritor Jean de Saint-Cheron cuestiona la elección del nombre de Pascal para el concurso. Sostiene que vincular la máquina calculadora de Pascal, la pascalina, con la creación literaria confunde el cálculo con la elaboración de una obra artística. A su juicio, una máquina es un cuerpo material y no puede pensar, por lo que la comparación mezcla niveles distintos de la realidad.

Saint-Cheron también cita a Laurent Thirouin, especialista en literatura francesa del siglo XVII, quien ha sostenido que un texto literario generado aunque sea parcialmente por una IA contiene afirmaciones separadas de la percepción humana y de la experiencia íntima de la verdad de un autor. Desde esta perspectiva, el significado de una afirmación literaria depende no solo de su formulación, sino también del reconocimiento personal de su verdad por parte del autor.

El escritor describe el uso del legado de Pascal por parte del concurso como particularmente inapropiado, porque Pascal también identificó los límites y los aparentes engaños de la inteligencia mecánica. Sugiere que, si una obra generada por IA ganara el premio Pascal, el nombre funcionaría de manera irónica y no como un homenaje auténtico.

El debate va más allá del propio concurso. Durante una audiencia ante la Comisión de Asuntos Culturales de la Asamblea Nacional francesa el 14 de octubre, el ensayista Samuel Fitoussi sostuvo que las máquinas pronto serían capaces de adoptar un estilo singular y profundo, haciendo reproducible aquello que actualmente se considera el sello distintivo del genio literario humano. Saint-Cheron presenta esta posición como otro ejemplo de confundir la reproducción técnica de formas con el acto personal de crear una obra.

Fuentes: Le Monde Culture.