Lejos de los distritos turísticos más concurridos de Río de Janeiro, Lareira Original lleva más de medio siglo atendiendo a los vecinos de Tijuca. La churrasquería, ubicada en Rua Major Ávila 185 y a unos 15 minutos a pie del estadio Maracanã, es conocida por sus carnes a la parrilla y sus papas fritas cortadas a mano. Recibe tres estrellas, con la calificación de «Buena».

Las porciones del restaurante son generosas, y sus papas fritas son uno de los platos destacados. Se ofrecen en varios cortes y pueden pedirse como guarnición o solas por R$41. El menú indica que se sirven sin sal, para que cada comensal las sazone a su gusto. La vinagreta de la casa también se prepara de manera sencilla, solo con tomates y cebollas, mientras que el aceite y el vinagre se traen por separado si se solicitan.

La comida empezó con menos acierto con una salchicha de cerdo a la parrilla, que costaba R$12 y que, según el crítico, estaba demasiado hecha. A la vinagreta le faltaba el líquido necesario para humedecerla, así que hubo que pedir el aceite y el vinagre por separado.

Un plato emblemático, el filet mignon à Don Ramiro de R$322, es lo bastante abundante para tres o cuatro personas. La carne estaba cocinada como se pidió y tenía un sabor ahumado. Su salsa de mozzarella y parmesano, enriquecida con crema y coronada con ajo frito, fue descrita como sabrosa y equilibrada.

La guarnición al estilo francés, que cuesta R$69, también sobresalió. Combina guisantes, jamón, cebollas transparentes y una generosa cantidad de papas fritas en tiras finas; la porción es tan abundante que alcanza para servirla como plato principal.

El postre fue un cierre más flojo. La copa de churros con dulce de leche, de R$39, era demasiado dulce, tenía un leve regusto amargo y una masa blanda, sin crocancia.

Fuentes: Folha Ilustrada.