Bernie Taupin dice que disfruta de una forma particular de fama: a menudo la gente no lo reconoce hasta que ve su nombre en una tarjeta de crédito. El letrista, conocido sobre todo por su colaboración como compositor con Elton John durante décadas, afirma que valora poder caminar por la calle sin que lo reconozcan y vivir como parte de una pequeña comunidad cerca de Santa Bárbara.
Ese anonimato relativo contrasta con el perfil mundial de John. Taupin ha escrito las letras de la mayoría de las canciones de álbumes que han vendido alrededor de 300 millones de copias, y apareció en las portadas de muchos de los discos más conocidos de John. Pero dice que prefiere no vivir con la atención y la seguridad que conlleva ser uno de los artistas más reconocibles del mundo.
Taupin acaba de publicar The Sea Has No Mercy, un álbum en solitario grabado en Nashville. Por primera vez, escribió tanto las letras como la música. El disco combina sonidos folk, country y ambientales, e incluye coros de la cantante de country Lee Ann Womack. A los 76 años, Taupin describe su tono como reflexivo, a veces malhumorado y, de vez en cuando, ásperamente celebratorio.
Llama al álbum un «manifiesto de la última etapa de la vida» y dice que contiene bastantes desahogos. La canción «Joker», con su sonido áspero y metálico, es un ejemplo. Taupin afirma que a estas alturas de su vida siente que tiene derecho a decir lo que piensa, y considera el disco una declaración personal sobre el momento en que se encuentra.
Entre sus primeros proyectos en solitario figuran el álbum de 1971 Taupin, en el que recitaba poesía sobre música de la banda de John, además de He Who Rides the Tiger, de 1980, y Tribe, de 1987. Dice que entonces no estaba plenamente decidido a convertirse en artista discográfico. En la década de 1990 también formó la banda Farm Dogs, que grabó dos álbumes.
El nuevo lanzamiento llegó después de la autobiografía de Taupin de 2023, Scattershot. Dice que, tras escribir el libro, quería hacer «algo 100 % egoísta». Su fascinación por Estados Unidos comenzó en la infancia, cuando creció en la zona rural de Lincolnshire e imaginaba el oeste estadounidense antes de visitarlo. Se mudó a Estados Unidos en cuanto pudo permitírselo y afirma que nunca sintió nostalgia por su país.
En el Los Ángeles de la década de 1970, Taupin se unió a los Hollywood Vampires, un club de bebedores del que formaban parte Keith Moon, Ringo Starr, Harry Nilsson y Alice Cooper. Se ríe ante la sugerencia de Micky Dolenz, antiguo miembro del grupo, de que se exageraba su reputación de fiesteros empedernidos y que sus integrantes se dedicaban sobre todo a jugar al golf. Taupin dice que Cooper era el único que sabía jugar al golf; recuerda que un intento de organizar un partido de sóftbol fracasó porque no hubo manera de convencer a nadie para que se levantara de la cama.
Taupin dice que ya no se siente británico en absoluto y que se considera asimilado a la cultura estadounidense. Su relación con el rodeo incluye competir profesionalmente en la modalidad de corte de ganado, un deporte en el que el jinete separa una vaca de su manada, y ser copropietario de Little Yellow Jacket, toro de monta que fue elegido tres veces toro del año. Su hija Georgey compite en rodeo en Texas y canta en la última canción del álbum, «One Hundred Ways», que reflexiona sobre la mortalidad y la paternidad.
Taupin ha aceptado ofrecer una sola actuación para promocionar el álbum, en el Grand Ole Opry de Nashville, donde aparecerá junto a Georgey. También dice que quiere grabar otro disco, mientras que un documental que repasará toda su carrera está previsto para finales de año. No espera que su nuevo trabajo en solitario cambie el nivel de atención que recibe y afirma que sigue contento con su anonimato.
Fuentes: The Guardian Music.