Cristina Fernández Cubas, nombrada galardonada con el Premio Cervantes 2026, ha dedicado su carrera a construir mundos imaginativos en los que la realidad se vuelve incierta. Sus relatos suelen comenzar en escenarios y con personajes familiares, para luego abrirse a algo extraño, inquietante y difícil de explicar.
En «Interno con figura», una escritora estudia a una niña peculiar en un cuadro. La imagen se convierte en el centro de un mundo autosuficiente y refleja un rasgo recurrente de la obra de Fernández Cubas: personajes cuya percepción de la realidad se amplía o se les escapa. Su escritura fantástica arraiga en la experiencia interior y transforma lo cotidiano en algo desconocido.
Su libro de 1980, «Mi hermana Elba», marcó uno de los primeros hitos de una carrera definida por la perseverancia y una voz literaria propia. Fernández Cubas ha seguido desarrollando su obra, a menudo a través del cuento, y, sin embargo, su visibilidad ha sido menor que la influencia que ha ejercido en lectores y escritores.
Para muchos de esos lectores, su escritura ha sido tanto una guía como un motivo de reconocimiento: una compañera de viaje que escribe en su propia lengua y crea su propio mundo imaginativo. El Premio Cervantes vuelve a poner de relieve una obra que explora la posibilidad de que aquello que parece real pertenezca, en realidad, a otro mundo por completo.
Fuentes: El País Cultura.